Un reciente estudio revela que, a pesar de tener niveles de desempeño similares a los de los hombres, las mujeres en América Latina siguen enfrentando mayores barreras para llegar a posiciones de liderazgo. La investigación, desarrollada por la empresa tecnológica Rankmi con el apoyo de BID Lab, señala que las mujeres tienen un 19 % menos probabilidades de ocupar cargos directivos en organizaciones de la región.

El informe analizó información de más de 1,15 millones de trabajadores en empresas de diferentes tamaños e industrias en países como México, Chile, Colombia y Perú. Los resultados muestran que la probabilidad de que una mujer llegue a una posición de liderazgo es de 7,8 %, mientras que en el caso de los hombres la cifra alcanza 9,7 %.

Aunque la diferencia puede parecer pequeña en términos absolutos, el estudio subraya que representa una brecha significativa en las oportunidades de ascenso dentro de las organizaciones.

Latin America's great debt to female workers

Diferencias en el alcance del liderazgo

El análisis también encontró que la desigualdad no solo está en el acceso a los cargos, sino en el tamaño del poder de decisión una vez se llega a ellos. Según el estudio, un hombre que ocupa una posición de liderazgo dirige en promedio equipos de 54,8 personas, mientras que una mujer lidera estructuras de 20,3 colaboradores.

Esto significa que el alcance de influencia masculina es 2,7 veces mayor, lo que equivale a cerca de 170 % más capacidad de liderazgo organizacional.

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El desafío de la percepción y la confianza

Curiosamente, cuando se analizan las evaluaciones laborales, hombres y mujeres obtienen calificaciones prácticamente idénticas por parte de sus superiores. Sin embargo, las diferencias aparecen en la autoevaluación: solo el 30,5 % de las mujeres se considera en niveles de alto desempeño, frente a cifras superiores en el caso de los hombres.

Para los investigadores, este fenómeno demuestra que la brecha no responde a una falta de capacidad, sino a factores culturales, de percepción y de acceso a oportunidades dentro de las empresas.

Los expertos coinciden en que fortalecer programas de mentoría, visibilidad profesional y promoción del liderazgo femenino puede contribuir a cerrar esta brecha y a mejorar tanto la equidad como el ambiente laboral en las organizaciones de América Latina.