Cepeda y Cristo: alianza con condiciones y una línea roja sobre la Constituyente
El respaldo del exministro Juan Fernando Cristo a la candidatura presidencial del senador Iván Cepeda abre un nuevo capítulo en el escenario político colombiano, pero también deja sobre la mesa diferencias clave que podrían marcar el rumbo de la campaña.
Aunque el acuerdo entre el movimiento En Marcha y el Pacto Histórico se construye sobre coincidencias en temas como la paz, la descentralización y la lucha contra la corrupción, el debate sobre una eventual Asamblea Constituyente surge como punto de tensión.
Cristo fue enfático: considera inconveniente e inoportuna una Constituyente en este momento, argumentando que podría profundizar la polarización y desviar la atención de prioridades urgentes como la seguridad, la salud y la estabilidad fiscal. Su postura se alinea con la defensa de la Constitución de 1991 y la necesidad de tramitar reformas a través del Congreso.

Por su parte, Cepeda defendió la Carta del 91 como un marco vigente, pero no descartó reformas concertadas, dejando claro que, pese a las diferencias, “es más lo que une que lo que divide”.
El acuerdo también incluye compromisos en torno a la implementación del Acuerdo de Paz de 2016, la transición energética, la protección ambiental y el fortalecimiento de la autonomía territorial.
Una alianza que suma fuerzas, pero que también evidencia los matices de una coalición que busca llegar al poder sin romper sus equilibrios internos.
📰 Entre acuerdos y diferencias: la Constituyente marca el tono de la alianza Cepeda–Cristo
La adhesión de Juan Fernando Cristo a la campaña de Iván Cepeda no solo fortalece una candidatura, también expone las tensiones internas sobre el futuro institucional del país.
El principal punto de debate gira en torno a la posibilidad de convocar una Asamblea Constituyente, una propuesta que ha generado controversia en el escenario político nacional. Cristo, con experiencia en el gobierno de Gustavo Petro, ha sido claro en su rechazo, insistiendo en que el camino debe ser el fortalecimiento institucional y el respeto por la Constitución de 1991.
En contraste, Cepeda plantea una postura más flexible, abierta a reformas concertadas sin desconocer el marco constitucional vigente.
Más allá de este debate, la alianza se consolida alrededor de propuestas como la descentralización, el cierre de brechas regionales, la implementación del Acuerdo de Paz de 2016 y la construcción de un gran acuerdo nacional.
El reto ahora será mantener la cohesión política en medio de visiones distintas sobre cómo transformar el país.