La Asamblea General de Accionistas de Ecopetrol se convirtió en un escenario de confrontación abierta. Lo que debía ser una jornada de balances y proyecciones terminó marcado por abucheos, consignas y una evidente fractura entre la administración y un sector de inversionistas.

El presidente de la compañía, Ricardo Roa, fue recibido con gritos de “¡fuera, fuera!” justo en el momento en que se disponía a presentar su informe anual de gestión. La escena dejó en evidencia el creciente malestar que rodea su permanencia en el cargo.

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Un ambiente cargado de inconformidad

Desde el inicio de la sesión, la tensión fue palpable. Accionistas, especialmente minoritarios, alzaron su voz para cuestionar el rumbo de la empresa y exigir un cambio en la dirección. Las protestas no fueron aisladas: interrumpieron en repetidas ocasiones el desarrollo de la asamblea.

El descontento se alimenta de las investigaciones en curso y de la percepción de que la actual administración podría estar afectando la estabilidad y el desempeño de la petrolera más importante del país.

El presidente Ricardo Roa fue recibido con gritos y protestas justo cuando se disponía a presentar su informe anual de gestión correspondiente al último año. FOTO: Cortesía

Roa se mantiene firme pese a la presión

En medio del clima adverso, Roa fue claro en su postura: no renunciará.
“Mi conciencia está tranquila”, afirmó, dejando claro que no cederá ante las presiones ni ante las voces que piden su salida.

Su declaración, lejos de calmar los ánimos, pareció intensificar el inconformismo de algunos asistentes que consideran urgente un relevo en la presidencia de la compañía.

Intento fallido por debatir su continuidad

Uno de los momentos más álgidos se produjo cuando un grupo de accionistas propuso incluir en el orden del día un punto para debatir la continuidad de Roa. Sin embargo, la iniciativa fue rechazada, lo que elevó aún más la tensión dentro del recinto.

Para muchos, esta decisión cerró una puerta clave para canalizar el descontento de manera institucional, profundizando la sensación de desconexión entre la administración y los inversionistas.

Una señal de alerta para el futuro de Ecopetrol

Lo ocurrido en la asamblea no es un hecho menor. Refleja una crisis de confianza que podría tener repercusiones en la gobernanza corporativa, la percepción del mercado y la estabilidad de la compañía.

En un momento clave para el sector energético colombiano, la tensión interna en Ecopetrol abre interrogantes sobre su liderazgo, su estrategia y la capacidad de la empresa para navegar en medio de presiones políticas, económicas y sociales.